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viernes, 27 de enero de 2012

La guimbarda y sus usos



Una vez que sabemos algo de este cepillo, os propongo unos casos prácticos para familiarizaros con su manejo.




Alojamiento para bisagras


Muchos carpinteros prefieren el uso de la guimbarda a otras herramientas, para conseguir un perfecto alojamiento de las bisagras y pernios.


Vamos a encajar una bisagra de latón en una pieza de madera de haya (fagus sylvatica). Necesitaremos un cuchillo de marcar, un formón y por supuesto nuestra querida guimbarda (Fig. 1) . Para este tipo de trabajos aconsejo una más pequeña, pero todavía no la tengo, hacérmela será mi próxima tarea.

Figura 1

Presentamos la bisagra en su lugar y con un cuchillo de marcar trazamos su contorno (Fig. 2)Con el formón marcamos los surcos (Fig. 3). Nos queda perfectamente delimitada la zona a rebajar (Fig. 4).



Con el formón hacemos pequeños cortes, procurando no profundizar (Fig. 5 y 6)




Calibramos la profundidad de la cuchilla según el espesor de la bisagra,  a continuación daremos las pasadas necesarias con nuestra guimbarda , hasta conseguir un pulcro  y exacto rebaje  (Fig. 7, 8 y 9).


¡PERFECTO! ¿No? (Fig. 10 y 11).



Alojamiento para guías

No todos los aficionados disponemos de una fresadora en nuestros talleres y aunque la tengamos, puede ser que no nos guste utilizarla. Si tampoco disponemos de un cepillo acanalador, la guimbarda nos puede ayudar a realizar surcos precisos, aunque si la superficie a trabajar es dura, necesitaremos la ayuda de alguna otra herramienta. En este ejemplo me valdré de una mini sierra de disco, diseñada para modelismo y pequeños proyectos.

Contamos con nuestra guimbarda, una pieza de madera de haya (fagus sylvatica) y una guía de aluminio. (Figura 1)

Figura 1
La madera de haya es semi-dura, hacer un surco de estas características a guimbardazo limpio, nos puede resultar muy pesado. Por este motivo mi amiga la mini sierra de mesa me va a ayudar. Con ésta practicaremos unos cortes longitudinales, cuyos límites laterales coincidirán con el ancho de la guía a incrustar.

En primer lugar presentamos la guía detrás del disco de corte, graduando éste a una altura ligeramente menor a la altura de la pieza de aluminio (Figura 2). Practicamos los cortes longitudinales (Figura 3). Observamos el resultado en la Figura 5



A continuación vamos dando pasadas con la guimbarda, aumentando ligeramente en cada una de ellas la profundidad de la cuchilla (Figuras 5 y 6), hasta alcanzar la que coincidirá con la altura de la guía (Fig.7).


Comprobamos el surco (Figura 8) y si está todo bien fijamos la guía a la madera. ¡Trabajo terminado! (Figura 9)



Incrustar una cenefa

En primer lugar preparamos herramientas y materiales.

Utilizaremos las siguientes herramientas: Guimbarda, regla para marcar, lápiz, calibre, gramil de doble y cuchilla de ebanista (aparace al final).

Los materiales son un trozo de madera de haya (fagus sylvatica) y una cenefa de marquetería (Fig. 1).

Figura 1

Con la ayuda de una regla especial para marcar, trazamos una línea que será el límite izquierdo de la cenefa a incrustar, lo calcularemos para que quede centrada. (Fig. 2)



Con el calibre medimos el ancho de la cenefa. Esta medida será igual a la de la separación entre las cuchillas "a" y "b" del gramil (Fig. 3), hacemos coincidir la posición de la primera "a" con la línea que hemos trazado con anterioridad.  A continuación trazamos con el gramil realizando las pasadas necesarias para que queden bien marcados los surcos que limitarán la zona de rebaje.

Apoyados en la guía de la guimbarda en la madera (Fig.4) y vamos dando pasadas aumentando ligeramente en cada una de ellas la profundidad de la cuchilla (Fig.5), hasta alcanzar la profundidad del espesor de la cenefa (Fig.6).


Comprobamos con la cenefa (Fig. 7) y si todo está bien procedemos al encolado.  Una vez seca, si no ha quedado demasiado perfecto, que suele ser lo normal,  enrasamos bien las superficies con la ayuda de una cuchilla de ebanista (Fig. 8).



Y colorín colorado esta tarea ha terminado (Fig.9)





Vídeos de interés

Julio Alonso



Lie Nielsen


The Wood Whisperer


Veritas



2 comentarios:

  1. Hola Ramon, como siempre muchas gracias por hacer referencia a mi labor, es un verdadero orgullo y me siento emocionado. Esta pagina ha sido muy entretenida y has tratado una herramienta que yo adoro, el cepillo tupi es muy divertido de usar y tremendamente util en muschas ocasiones. A mi principalmente me gusta emplearlo en los ajustes de las caras de las espigas. He observado que no marcas la profundidad de la bisagra, solo el contorno.
    Muy buena entrada en tu blog.
    Un abrazo de tu amigo Julio

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  2. De nada Don Julio, para mi es obligatorio citarte pues tienes trabajos muy buenos, que casualmente se relacionan con cosas que me da por escribir.
    Me alegra de que te guste el artículo, a mi me encantan siempre tus comentarios, de los que siempre saco alguna enseñanza y me permiten mejorar.
    En este caso tu vista de lince y tu experiencia se han percatado de un detalle, que sin duda hubiera pasado desapercibido para muchos.
    Efectivamente no marqué la profundidad de la bisagra, pues se consigue ajustando el tope de profundidad, que este modelo de Veritas tiene. Hice unas fotos de cómo graduar este tope pero me salieron mal y no las puse. Muy mal por mi parte pues es un tema que aunque uno de por sabido, cuando se comparte hay que pensar en el lector. Añadiré unas imágenes pues.

    Muchísimas gracias por estar ahí.

    Un fuerte abrazo amigo!!

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